miércoles, 28 de mayo de 2008

Una noche mágica...

Esta vez es Gloria la que nos escribe para contarnos su noche en la biblioteca. Así que ahí va su carta:

Dudaba en ir... no conozco a nadie, me decía... ¿Me sentiré sola? Pero todo en mi vida es un reto y este era un más. Iré...
Allí estaba en la puerta con mi saco (que apenas usé), mi plato de pimientos rellenos, un trocito de mi alma para compartir, mi incertidumbre y mi ilusión. El recibimiento fue cariñoso, sincero y entrañable. Desde ese instante me sentí rodeada de "todo", y en este todo entran las sensaciones que a lo largo de la noche fui sintiendo.
Primero el marco de la biblioteca, con su luz tenue nos abrazó.
Segundo las personas, su cara reflejaba el esfuerzo que habían hecho para prepararlo todo, su cariño, sus sonrisas y amistad reflejadas en sus cara nos dieron la bienvenida, detrás quedaban horas de sus vidas dedicadas a preparar una noche especial, una noche mágica... y lo consiguieron. Gracias por ello.
Luego nos asignaron nuestro trocito de biblioteca (para mí fue como la habitación de un hotel de cinco estrellas).
Las horas pasaban: cena deliciosa, sabores, olores, colores y mucha ilusión puesta en los platos para compartir.
Luego baile, así nos fuimos conociendo unos a otros a través de los personajes literarios y artísticos que nos tocó representar.
Después vinieron las "vivencias". Oscuridad en la Ballena llena de palabras y más palabras que nos hicieron pensar.
Más tarde los sótanos, un mundo por descubrir, con sus personajes arcaicos, amantes y cuidadores de tantos libros que nos hubiera gustado haber leído y amado. Era como el cementerio de los libros olvidados.
Por último el avance de la ciencia con Ciclo y Pedia nos hicieron reír, y ver que donde esté un libro al que abrazarte en soledad y compartir sus historias, no hay multimedia que compita.

A media noche vivimos momentos inolvidables, compartimos sentimientos, anhelos, gustos, ideas, risas, vivencias, sugerencias... los ojos de la cara se cerraban, pero los ojos del corazón se mantenían muy abiertos.

Las horas iban pasando y ya casi de madrugada salimos al jardín para despejarnos un poquito y compartir una queimada, con sus conjuros y buenos deseos, y con ésta calentita y al son de la guitarra calentamos cuerpo y alma.
Muchos nos tumbamos, necesitábamos asimilar estas vivencias en soledad. Verdadreamente existen personas maravillosas, capaces de sacarte de tus problemas cotidianos y llevarte al mundo maravilloso de los libros, adormilarme entre ellos fue una sensación difícil de olvidar.

Fue una noche de libro, que culminó con una gran desayuno, un fuerte abrazo en caden con canción de despedida y una gran sonrisa en el cuerpo y otra más fuerte en el alma. Sólo me queda decir "Gracias de corazón" deseando que se hagan más noches como esta, ya que desde entonces cuando entro en la biblioteca y llego al patio central, es como si entrara de nuevo a un tocito de mi casa o de mi vida, es como si fuera al go mío y yo parte de ella... ¡Y me siento feliz!

1 comentario:

La biblio de Guada dijo...

Hola soy Olga:

Al leer tu carta me he emocionado, mis compañeros sabían que me iba a gustar y nada más verme me habían hecho una copia.

Me ha gustado mucho.¡GRACIAS!.Has descrito la actividad de la noche de la biblioteca con mucho cariño y sencillez.

Personalmente se me ha cumplido uno de mis sueños trabajar en una biblioteca, este lugar es especial tanto en contenido como en continente.

Un beso para todos los que lean este comentario.